Los Extraterrestres Gigantes de Voronezh

Sucedió hace más de 2 décadas en la ciudad de Vorónezh, situada 500 kilómetros al sureste de Moscú. Aunque la noticia se divulgaría el 9 de octubre, el incidente tuvo lugar el miércoles 27 de septiembre, en torno a las 18:30 horas y en un parque público delante de centenares de testigos, salieron de una nave tres seres gigantescos de aproximadamente 3 o 4 metros de altura y un robot pequeño.

Tres seres humanoides de talla gigantesca aterrizaron en un parque público de Vorónezh el 27 de setiembre de 1989.


Uno de los relatos más extraños de un supuesto aterrizaje ovni ocurrió en Vorónezh, Rusia. El 27 de setiembre de 1989, en plena perestroika, se produjo en la ciudad soviética de Vorónezh, al sureste de Moscú, un encuentro con un objeto volador no identificado y sus ocupantes que, aparecieron en un parque lleno de gente.

Debido a la cantidad de testimonios y a la relevancia de la principal agencia implicada en la noticia (Tass), tuvo una repercusión mediática inusual.

Ilustración del diario ABC para la noticia del caso Vorónezh.


El diario español ABC de Madrid reflejaba la noticia en su edición del 10 de octubre: Científicos soviéticos confirman el aterrizaje en la URSS de un «ovni» tripulado por gigantes.

"Científicos soviéticos han confirmado el aterrizaje de una nave espacial no identificada en un parque de la ciudad de Vorónezh, informa la agencia Tass. El aparato iba, al parecer, tripulado por tres seres gigantescos pero con pequeñas cabezas.

En el lugar en donde se instaló la nave se han hallado dos piedras cuya composición se desconoce en la Tierra. [...] Genrikh Silanov, director del laboratorio de geofísica de Vorónezh, manifestó a la agencia Tass que los investigadores del caso han afirmado que la nave no identificada había originado una depresión en el suelo de veinte metros de diámetro y cuatro centímetros de profundidad. En el lugar donde se posó el objeto, dos científicos, acompañados de un miembro de la Policía local, detectaron elevada radiactividad y escorias de un metal desconocido que no reacciona con ácido alguno.

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Representación artística del Encuentro Cercano publicada por el periódico ABC.


Testigos presenciales aseguran que los alienígenas dejaron dos piedras, que hasta el momento no han podido ser identificadas. Los científicos han señalado que están formadas de sustancias que no pueden ser encontradas en la Tierra. Tass recoge en un comunicado que la información facilitada por los testigos de este caso coincide básicamente con las conclusiones obtenidas por los científicos”.

La espectacular noticia publicada en el diario madrileño ABC, el 10 de octubre de 1989 y que se difundió luego por todo los los países de habla hispana.


En la Unión Soviética, el diario Sovietskaya Kultura amplió las primeras informaciones a base de recoger testimonios de los testigos, todos ellos habitantes de Vorónezh, en cuyo parque aterrizó la nave. Según éstos, los extraterrestres medían tres metros, eran brillantes y tenían algo parecido a tres ojos.

Según un muchacho de 16 años, que vio el ovni, uno de los seres llevaba algo parecido a una pistola, un cilindro con el que le apuntó o enfocó, antes de que el chico se desvaneciera. Varios habitantes del lugar afirman que entre el 23 y el 29 de septiembre pasado vieron varios ovnis. Los científicos de Vorónezh y la Policía han reconocido oficialmente la existencia de este objeto no identificado, después de estudiar el terreno en el que había aterrizado y de medir las señales que había dejado en la tierra.

En Belgrado, la agencia Tanjug informó que, recientemente, los soviéticos habían informado de otros cuatro objetos volantes no identificados. Pero la agencia decía que, de creer a la URSS, este país «estaría siendo invadido por extraterrestres».

El caso fue publicado en diarios de todo el mundo

A medida que transcurrían los días había más revelaciones sobre lo sucedido en Vorónezh. Concretamente, esto fue lo que sucedió:

El 27 de septiembre de 1989, a las 6:30 pm (18:30 hrs.), en la ciudad industrial de Vorónezh, Rusia con una población de 900.000 habitantes, unos niños de escuela estaban jugando fútbol en un parque público del distrito de Leverezhni, ubicado frente a la Escuela Secundaria 33, cuando vieron un resplandor rosado que precedía la bajada de una esfera inusual gigante roja, cerca de 15 metros de diámetro, aterrizando cerca de ellos.

Unos 40 adultos esperando un autobús en una parada cercana también fueron testigos del aterrizaje. Una enorme multitud de gente se reunió rápidamente y cuando miraron por una compuerta que se abría, observaron una entidad corpulenta de tres metros de alto con una cabeza pequeña y “tres ojos luminosos”, vestido con ropa plateada y botas de color bronce y usaba un disco en el pecho.



Los tres ojos luminosos fueron descritos como teniendo los dos exteriores blanquecino y el ojo del medio estaba un poco más arriba y rojizo. El ojo del medio no tenía pupila y giraba como si estuviera escaneando el terreno. La figura humanoide enorme cerró la escotilla.

El ovni descendió más, rozó un árbol de álamo que se inclinó y se quedó en esa posición. Mientras suspendido aproximadamente un metro y medio sobre el suelo, el objeto extendió cuatro soportes y aterrizó suavemente.

La entidad y otras dos parecidas a ella, salieron de la nave con “pasos pesados”, acompañadas de algo parecido a un robot, con botones en el pecho. Una de las entidades ajustó algo en el pecho del robot, causando que se moviera en una forma mecánica.

Los alienígenas se dice que caminaron por el parque, acompañados por el robot amenazante, examinando el suelo y al parecer tomaban muestras de tierra.

El niño desapareció cuando el extraterrestre le apuntó con un tubo de 50 centímetros de largo.


Los alienígenas parecían que se comunicaban, y activaban el robot con un toque. Uno de los extraterrestres hizo sonidos que parecían ser órdenes, y de su pecho salió un rayo de luz que delineó en el suelo varios rectángulos luminosos, a unos 30 cm x 50 cm. Estos se desvanecieron después de un tiempo corto.

Algunos de los dibujos de los niños de Vorónezh, que fueron testigos de esta singular experiencia. En la parte superior el dibujo de Roma Torshin y la parte inferior ilustración de Zhenya Blinov con el símbolo de la nave.


Durante el incidente, uno de los niños gritó de miedo, pero cuando una de las entidades lo miró, el niño se calló al instante, se quedó inmóvil, e incapaz de moverse. Los ojos de la entidad parecían emitir unos rayos de luz. Los espectadores comenzaron a llorar y a gritar por el terror, eso provocó que la nave, las entidades, y al robot que se fueran del lugar en pocos minutos.

Según el informe, unos cinco minutos más tarde, el Ovni y las entidades reaparecieron, saliendo de la nave. El alienígena que tenía un objeto similar a una varilla, un tubo de 50 centímetros de largo, que lo apuntó a un niño no identificado de 16 años de edad, haciéndolo desaparecer. El extraterrestre entró de nuevo en la esfera, que luego despegó. Al mismo tiempo, el chico reapareció.

Humanoide de Vorónezh, según la opinión de la mayoría de los testigos.


La nave dejó una amplia depresión circular de 20 metros en el suelo, con 4 hoyos más menores de 15-30 cm de ancho, 25.4 cm profundos. Otro hoyo, de 25 metros ancho y 2,7 metros profundos se encontró cerca donde los humanoides tomaron muestras de tierra. Siguiendo algunos informes, las huellas contenían un campo magnético intenso y en 2 de los 4 hoyos había una cantidad mucho más alta de radiaciones gamma.

Varios dibujos fueron hechos por algunos de los niños que atestiguaron los eventos de Vorónezh. Uno de los dibujos muestra el carácter del alfabeto cirílico “zhe” en el lado del Ovni que es muy parecido al de los casos relacionados con los “ummitas”. Tass citó los nombres de tres testigos, todos ellos fueron niños.

El incidente de Voronezh no fue el único en esos días, también hubo varios avistamientos de Ovnis.


Los residentes de Vorónezh entrevistados (33 personas que vieron el aterrizaje, entre niños y adultos que fueron interrogados según reveló el astrofísico francés Jacques Valleé que investigó personalmente el caso), afirmaron más tarde que habían observado ese mismo ovni no sólo durante el incidente mencionado arriba, pero también varias veces el 21 de septiembre, 23, 29 y 02 de octubre, de 6 pm a 9 pm.

Algunos de estos incidentes involucraron una entidad diferente pequeña, con la cara de color verde grisácea y con un abrigo azul parecido a un impermeable suelto.

Volodia Startsev, de 12 años, relató a los medios televisivos: "Cuando ellos salieron de la nave yo me quedé inmóvil, como paralizado. Estábamos todos muy asustados. Dos de los seres salieron de la nave y observaron el lugar. Después de cinco minutos se fueron. Cuando desaparecieron me mareé, la cabeza me dolía y me daba vueltas".

Entrevista:



Un grupo de investigadores internacionales analizó las afirmaciones de los testigos. Llegaron a la conclusión de que múltiples testigos se dieron a conocer independientemente, por lo tanto no podía haber sido un engaño perpetrado por el gobierno soviético.

Los niños y otros testigos oculares del fenómeno anormal fueron interrogados por la policía y periodistas. No hubo discrepancias en la descripción de la misma esfera o las acciones de los extraterrestres. Además, todos los niños que se convirtieron en testigos de este caso todavía tienen miedo, incluso ahora después de tantos años.

Representación del aterrizaje en el parque de Vorónezh.


“No fue una ilusión óptica”, dijo el teniente de policía Sergei A. Matveyev de la estación de policía de Vorónezh. Confesó que él no vio a los extraterrestres pero que vio cuando se alejaba su nave especial: “Yo estaba en el parque sur aquella tarde, cerca de la carretera y vi un objeto volador a una altura de 200 a 250 metros”.

Su compañero, el capitán C. H. Okunev, también observó el Ovni: “Se quedó a la misma altura sin moverse horizontalmente. Eso me interesó mucho porque no podía ser un globo meteorológico”.

Matveyev agregó que “observé el objeto cuando se alejaba en el cielo moviéndose a una muy alta velocidad y mucha altitud, el 27 de setiembre”.

Todo ello sucedía en medio de un fenómeno mediático pocas veces vivido en la ex Unión Soviética, donde inicialmente no pareció prestársele demasiada importancia al caso para posteriormente asistir a una campaña de descrédito lanzada por parte de los partidarios del ocultamiento hacia los informadores iniciales, insinuándose incluso la tendencia a beber en exceso de los rusos pero quedaban los niños que fueron testigos y a los cuales no se lo podía acusar de alcohólicos.

La niña Julia Sholokova vio a los gigantes en el parque Leverezhni.


Los escépticos tampoco podían negar que en el parque público y perfectamente identificado, tras despegar la nave, quedó un círculo de veinte metros de diámetro, en el que se veían cuatro hendiduras de cuatro a cinco centímetros de profundidad cada una, con un diámetro de catorce a dieciséis centímetros, situadas en los cuatro vértices de un rombo. También se encontraron dos misteriosos trozos de roca roja oscura.

Además de ese material, que a priori no parecía terrestre y que terminaría siendo identificado como "óxido de hierro", el equipo de Silanov detectaría índices de radioactividad por encima de lo normal, algo que verificaría el KGB y las autoridades nucleares rusas, además de investigadores de la cátedra de Física nuclear de la Universidad de Vorónezh que tomaron 50 muestras del suelo, aunque descartando su peligrosidad y atribuyéndola a los efectos de Chernóbil. Lo singular es que aparentemente solo aparecían en ese lugar del parque y no en otro.

Los niños Vasya, Zhenya y Julia, que fueron los primeros testigos de la llegada de los extraños visitantes, aseguran que uno de éstos esgrimió «un fusil» de medio metro de longitud que apuntó hacia un muchacho que estaba no lejos de allí y que desapareció en el acto. Poco después el gigante y la nave ascendieron al cielo y el muchacho desaparecido volvió a aparecer indemne y sin señal alguna de haber recibido daños.

Cuatro de los niños de Vorónezh en 1989: Julia Sholokova, Basya Surin, Volodia Startsev y Aliosha Nikolov


El rayo desmaterializador es otro ingrediente que aporta este caso, y no se pudo localizar al joven que sufrió el disparo para interrogarlo y saber a dónde se fue o en qué se convirtió durante esos minutos, o si con posterioridad padeció secuelas.

Fiodor Kiseliev, un biólogo que estuvo en el parque en 1989, situado al sur de la ciudad y calcula que el objeto volador debía pesar 11,5 toneladas por la profundidad de los cuatro orificios que dejó en el suelo.

El distintivo de la nave espacial

El renombrado investigador Jacques Valleé fue hasta Vorónezh en 1990 y luego de recabar mucha información escribió el libro UFO Chronicles of the Soviet Union: A cosmic Zamizdat; en colaboración con la periodista del diario Le Figaro, Martine Castello.

Distancia entre Chernóbil y Vorónezh.


En el libro afirma que un hecho extraordinario sucedió en esa ciudad y no descarta que la intervención de los seres tuviera algo que ver con el reciente escape radiactivo de la central nuclear Chernóbil, situada 300 kilómetros al oeste de Vorónezh.

Le confesaron que en el lugar del aterrizaje hallaron hasta 17 fragmentos de un material misterioso y la orden fue no revelar nada más ni hacer públicos los resultados del estudio, pese a que otros investigadores soviéticos los reclamaron.

Dibujo de uno de los niños donde aparece la letra "zhe" del alfabeto cirílico, en la nave de Voronezh.


Igual de desconcertante fue para Valleé la descripción del símbolo de "ummo", la famosa ﴿┼﴾ que algunos testigos afirmaron divisar en la panza del artefacto y que complicó aún más la trama. En algunos dibujos aparece claramente decorando el artefacto volador, y en la iconografía posterior ya es incluido como adorno en el atuendo idealizado de los humanoides de Vorónezh.

El gigante con el emblema "ummita" en su cinturón.


En su origen, y al menos oficialmente, el emblema ummita habría sido parte de los elementos creados en España a finales de los años sesenta por José Luis Jordán Peña, según su propio y cuestionable testimonio. Cierta casuística anterior a esa fecha, recopilada de manera precisa por Juan José Benítez en su libro El hombre que susurraba a los ummitas, pone de manifiesto que la ﴿┼﴾ ya existía en la casuística ovni antes de que Jordán Peña supuestamente la inventara, un símbolo que tenía muchas posibilidades de resultarle familiar a los testigos puesto que se corresponde con la letra Ж "zhe" del alfabeto cirílico, en uso en diferentes regiones, incluida Rusia.

El símbolo de “Ummo” y la desaparición delante de todos del niño al recibir el haz luminoso del tubo que portaba uno de los humanoides, fue lo que más desconcertó a Valleé, que no duda de la veracidad de los testimonios. Afirma que algo inusitado sucedió en el parque de Vorónezh y conmocionó a todos los testigos.

Epílogo

A todas luces parecía increíble que una agencia como Tass, durante décadas portavoz oficiosa del bloque soviético y con fama de escrupulosa sobriedad informativa, y también ocultadora de casos de ovnis sucedidos tras la Cortina de Hierro, ahora diera cuenta al mundo de manera tan rotunda, diáfana y colorista del aterrizaje de una nave alienígena tripulada, algo que con justicia, aunque admitiendo discrepancias, podría ser definido como la noticia más importante en la historia de la humanidad.

¿Era otro síntoma del aperturismo y la democratización catalizada por Mijail Sergéyevich Gorbachov, decisivo impulsor de una Perestroika? ¿Era la difusión de los casos relacionados con Ovnis, la famosa “transparencia” o “Glasnost” que pregonaba el líder soviético?

Ver el: Mapa de la región Vorónezh.


Todo el informe inicial provino de Vladimir Lebedev, corresponsal de Tass en la región, que había hablado con una decena de niños y adolescentes testigos del aterrizaje. Según los testigos primero apareció un ser gigantesco, que tenía una cabeza minúscula en comparación con su talla, vestía un ajustado traje plateado y botas de color bronce, portando lo que parecía ser un disco en el pecho.

El ojo central giraba como un radar. La cabeza se mantenía fija, sin girar. En el lugar de la nariz tenía dos orificios.

También salieron dos seres más, apareciendo acompañados de lo que sería descrito por los testigos como un "robot" de menor tamaño y aspecto "humano". Sus movimientos mecánicos, les faltaba naturalidad en ellos, es el detalle que hizo pensar a los testigos que se trataba de un autómata.

La complejidad de los hechos fue aumentando por segundos y con ella la dificultad de los investigadores para establecer una secuencia fiable de los acontecido, ya que por ejemplo, antes de este aterrizaje, algunos testigos describieron una suerte de simulacro del mismo al quedar suspendida la nave, cuya forma fue descrita también como lenticular y de media luna, a unos metros del suelo y realizar sus tripulantes un sondeo visual, tal vez buscando donde posarse, tras el cual la nave desaparecía unos segundos y reaparecería para finalmente aterrizar.

Al margen de esta discordancia, tras lo que pareció un breve sondeo de la zona, los seres, descenderían de la nave para proceder a la recogida de muestras de suelo y vegetación, luego, al parecer ingresan en la nave para salir a los pocos minutos, momento en el que se viviría otra escena especialmente controvertida; un niño intentaría salir corriendo presa del pánico siendo volatilizado por el haz de luz desprendido por una barra metálica de medio metro de longitud con la que el gigante alienígena le había apuntado. Aquella aparente desmaterialización quedaría sin efecto al finalizar el incidente, reapareciendo el niño sano y salvo cuando la nave se alejó del lugar a gran velocidad, quedando como rastro de su presencia una serie de huellas en el terreno, algunas de las cuales estarían dispuestas de manera triangular correspondiendo teóricamente al tren de aterrizaje.

Las indagaciones de los medios occidentales y de los corresponsables en tierras soviéticas resultaron en todo punto infructuosas a la hora de localizar a los numerosos testigos del caso, especialmente a los más cercanos, según los periódicos del momento, unos 16 niños y 7 adultos.

Apenas siete niños, Roma Torshin, Lena Sarokina, Julia Sholokova, Basya Surin, Zhenya Blinov, Aliosha Nikonov y Volodia Startsev, aparecerían de manera reiterada referenciados por la prensa, junto a Genrij Silanov, jefe del Laboratorio de Geofísica y responsable del Centro de Investigación de Fenómenos Anómalos de Vorónezh.

La solución final por la que se ha optado es la de admitir que algo fuera de lo común ocurrió aquella tarde en la localidad rusa, un “Encuentro Cercano del Tercer Tipo”, fue el aterrizaje de Vorónezh que seguirá siendo uno de los misterios sin resolver en la historia de la Ovnilogía, uno de los más sorprendentes que nos deja en el aire la pregunta ¿Quiénes eran esos seres y de dónde provenían?

Fuente: programacontactoconlacreacion

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